En una época en que las Naciones Unidas está intentando acusar a Israel falsamente de 'Apartheid' (que literalmente significa 'estado de separación' en Afrikaans), ¡estamos decididos a unirnos como 'un solo y nuevo hombre' en el Mesías!

Israel es una sociedad mixta con judíos, árabes y otras minorías, todos con igualdad ante la ley. En cambio, el régimen del Apartheid de Sudáfrica separó a blancos y negros por ley, prohibiendo el vivir juntos, viajar juntos, estudiar juntos e incluso ir a los mismos cines o playas. Esa clase de separación y de rechazo es lo contrario al amor. Aquí en 'One for Israel' (Uno por Israel, en inglés), queremos demostrar el amor de Dios y darle gloria a través de nuestra unidad.

Ya que nuestro personal y estudiantes judíos y árabes han sido hechos nuevos en el Mesías, podemos amarnos el uno al otro, aprender juntos lado a lado, crecer juntos y servir juntos, demostrándole al mundo de que Yeshua puede romper toda barrera entre nosotros. No hay ninguna división que Yeshua no pueda vencer y ningún quebranto que él no puede sanar. No sólo estamos aprendiendo a cómo estudiar la Biblia en profundidad juntos, sino que también estamos aprendiendo a ponerlo en práctica en nuestra vida diaria. Al llevar este mensaje al mundo, otros puedan ver que nuestro Mesías es el Príncipe de la Paz.

Unidos en el Mesías para la gloria de Dios

Recientemente, un equipo de estudiantes y personal judío y árabe llevó este mensaje de unidad en Yeshua el Mesías y las Buenas Nuevas de su salvación para todos, a Alemania. Aquí está el relato de uno de los estudiantes árabes de su tiempo allá:

"El mes pasado, tuve el privilegio de participar en un viaje misionero a Alemania con la escuela, donde trabajamos con iglesias locales haciendo todo tipo de alcance evangelístico. Pude compartirle el Evangelio a muchos de los refugiados de habla árabe que están allí.

Un hombre que conocí había venido de Irak y había experimentado tales horrores hechos en contra su familia que se había hecho ateo. Sencillamente no podía creer más en Dios. Sin embargo, pudimos construir una buena relación, y me permitió de que orara por él, sobre todo para conseguir un trabajo, que es lo que realmente quería. INMEDIATAMENTE después de haberse ido, ¡encontró un trabajo! Se ha mantenido en contacto por correo electrónico, y está más abierto al Señor como resultado de este milagro maravilloso. ¡Dios escucha y contesta!

Oramos con gente de Irán, Túnez y muchos otros lugares. Fue un tiempo muy bendecido, también para trabajar junto con los hermanos y hermanas en Alemania.

También hicimos trabajo de niños, hablamos a los estudiantes en las universidades, hicimos mucho evangelismo, lideramos la alabanza y pudimos servir de muchas formas. El hecho de que éramos judíos y árabes juntos, un equipo unido de Israel llegando con buenas nuevas de paz, ¡tuvo un gran impacto!"

Las acusaciones falsas en contra de Israel no cesarán, pero aunque hayan grandes abismos de dolor y falta de comprensión entre judíos y árabes, en Yeshua podemos tener comunión y amor juntos, unidos en una familia como hijos e hijas del mismo Padre. Yeshua es el único que puede romper todas las paredes divisorias.

Porque Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 

 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efesios 2:14-22)