Rusia y China, dos de los cinco miembros permanentes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, vetaron una resolución que le habría impuesto sanciones contra Siria por el supuesto uso de armas químicas en su guerra civil de seis años, una amenaza que deja a su vecino Israel preocupado.

La resolución, tal como la propuso Gran Bretaña y Francia y respaldada por los Estados Unidos, habría prohibido la venta de helicópteros a Siria y sancionado a 11 comandantes o funcionarios y 10 grupos vinculados a los ataques químicos.

Israel, que está técnicamente en guerra con Siria y comparte una frontera con el país, está preocupado por su propia seguridad, en especial que las armas caigan en manos de grupos terroristas como Hezbolá. Se piensa que Israel ha llevado a cabo una serie de ataques contra sitios de armas químicas sirios y la transferencia de esas armas, por su cuenta. En diciembre, el Ministro de Defensa Avigdor Lieberman incluso admitió intervención israelí en Siria.

"No tomar medidas contra el uso de armas químicas socava la confianza en la capacidad de la comunidad internacional para hacer frente a las violaciones flagrantes del derecho internacional y socava la confianza de los sirios afectados por estos ataques terribles," dijo el Embajador del Reino Unido Matthew Rycroft, mientras que el Embajador de los Estados Unidos, Nikki Haley, acusó a Rusia y a China de poner "sus amigos en el régimen de Assad por delante de nuestra seguridad global."

Tras una investigación de 13 meses, en octubre el cuarto informe del mecanismo de investigadores conjunto (en inglés: Join Investigative Mechanism) de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas de la ONU, declaró que las fuerzas de Assad habían utilizado helicópteros militares suministrados por los rusos para arrojar bombas con cilindros llenos de cloro en zonas civiles. El cloro está prohibido como un arma bajo la Convención sobre las armas químicas, a la que Siria se unió en el 2013. Cuando es inhalado, el gas se convierte en ácido clorhídrico en los pulmones, matando a la víctima quemándola y ahogándola en fluidos corporales.

El Embajador de China, Liu Jieyi, argumentó que las investigaciones todavía estaban incompletas.

"Al vetar esta resolución, Rusia y China han demostrado un desprecio insensible por las vidas de millones de sirios," dijo Sherine Tadros, jefe de la oficina de las Naciones Unidas de Amnistía Internacional.

Algunas evaluaciones israelíes de inteligencia han indicado que las armas químicas más mortíferas tales como sarin, VX y el gas mostaza de azufre ya han sido destruidas en Siria, tras su unión en el 2013 a la Convención de armas químicas que trajo sus arsenales bajo la autoridad de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW)Sin embargo, los arsenales de cloro, menos devastador pero sin embargo mortal, claramente siguen ahí.

Mientras tanto el gobierno israelí ha dejado de distribuir máscaras de gas entre civiles.

Una profecía bíblica que describe la destrucción de la capital de Siria: Damasco, se puede encontrar en Isaías 17 y Jeremías 49. Mientras que la destrucción de la ciudad es completa y final, esto podría indicar el uso de armas químicas. Sin embargo, el aliento redentor de la profecía es que el "resto de Aram" (bíblicamente sinónimo de la Siria actual) se convertirá a Dios, llegando a ser "como la gloria de los israelitas."

"Profecía contra Damasco:
'¡Miren a Damasco! ¡Ya no será una ciudad!
 ¡Será convertida en un montón de escombros!
Abandonadas quedará las ciudades de Aroer;
serán pastizales donde los rebaños
comerán sin que nadie los asuste.
Efraín perderá la ciudad fortificada;
Damasco se quedará sin realeza.
Los sobrevivientes de Aram
y sus riquezas serán para los hijos de Israel’
—afirma el Señor Todopoderoso—"
Isaías 17:1-3