Cien niños en un preescolar de Beersheba forman parte de un programa piloto de ciencia y tecnología cuyo objetivo es dotar a la próxima generación con habilidades específicas para ayudar a que el país sea un líder mundial en esos campos.

Los niños, de 3 a 5 años, aprenden ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM según sus siglas en inglés) en un proyecto apoyado por el Ministerio de Educación, Ministerio de Ciencia, la Fundación Rashi y el fabricante de aviones de Estados Unidos Lockheed Martin, que tiene oficinas en Beersheba. Sus 300 horas de aprendizaje anuales implican actividades prácticas experimentales y creativas basadas en la robótica, la química, la física y la astronomía. El programa está diseñado para complementar más que sustituir las actividades preescolares tradicionales como arte y música, según Maya Lugassi Ben-Hemo, la directora de pedagogía en Beit Yatziv, la organización que supervisa el programa.

El programa funciona en el contexto israelí más amplio donde envían a la gran mayoría de niños a la guardería a una edad muy temprana y generalmente durante todo el día laboral. Este arreglo genera independencia a una temprana edad y proviene de los años iniciales de construcción de la nación de Israel cuando ambos padres debían trabajar largas horas para apoyar a su familia, con salarios a menudo más bajos que otros países occidentalizados y mayores costos de vida. Muchos todavía lo hacen hoy.

"La importancia de los conocimientos que los niños ganan en un preescolar se sentirá en los años por venir, y seguramente será muy valioso tanto a nivel personal como a nivel nacional," dijo el Ministro de Educación Naftali Bennett, que asistió a la ceremonia de inauguración.

El programa STEM, sin embargo, no para a los 5 años, sino que continúa hasta la escuela secundaria y es una extensión de un programa de ciencia de escuela primaria utilizado por 40.000 alumnos en Israel y dirigido por Beit Yatziv para la Fundación Rashi.

Como nación Israel dedica gran atención a que los niños adquieran conocimientos técnicos y habilidades. Por ejemplo, niños dotados de décimo grado pueden seleccionar habilidades cibernéticas como una de las muchas actividades extraescolares disponibles, mientras que algunas escuelas enseñan programación desde el cuarto grado.

Israel también acaba de anunciar el establecimiento de un centro nacional de educación cibernética para preparar a los niños de una manera enfocada que sirvan en funciones de inteligencia militar y carreras en industria o academia. Según un comunicado de Benjamin Netanyahu, el centro, con un presupuesto de $6 millones, tiene como objetivo "aumentar el número y elevar el nivel de jóvenes israelíes para su futura integración en los servicios de seguridad israelíes, la industria y el mundo académico."

A nivel mundial la industria de la seguridad cibernética está creciendo dramáticamente con el doble de empresas en comparación a cuatro años atrás. Tan solo en el año pasado Israel creó 65 nuevas empresas en el campo.

Otra iniciativa para mejorar la enseñanza tecnológica de Israel son unos Juegos Olímpicos de codificación, que incluye eventos para niños de edad escolar desde el tercer grado, con premios como dinero en efectivo y la oportunidad de unirse a un campo de programación. Unas 50 empresas internacionales que tienen centros en Israel, como Microsoft, Intel y Apple, dirigen la competencia.

Según las industrias de tecnología avanzada de Israel (Israel Advanced Technology Industries en inglés), Israel produce 7.000 puestos de trabajo de alta tecnología anualmente, pero sólo 4.500 graduados de ingeniería para ocuparlos, que deja un déficit grande y que se acumula.

La gama de iniciativas nuevas provenientes del gobierno y el sector privado es un intento alentador para cubrir el déficit.