Cuando los países tienen relaciones diplomáticas, las embajadas y los consulados se establecen en las capitales de los países anfitriones, favoreciendo no sólo a los ciudadanos que viajan, sino desempeñando un papel mayor en asuntos políticos, económicos y culturales entre los países.

Las embajadas generalmente se encuentran en las ciudades capitales mientras que los consulados pueden colocarse en ciudades grandes y turísticas. Este es el caso con casi todos los países del mundo, excepto Israel.

Jerusalén ha sido históricamente la capital de Judea e Israel desde el tiempo del rey David, pero la posición política de la mayoría de la comunidad internacional lo niega. Al poner sus embajadas en Tel Aviv en vez de Jerusalén, estos países reconocen esencialmente a Tel Aviv como la capital israelí. Aunque Israel dice que Jerusalén es su capital eterna, desde el establecimiento del estado de Israel, todas las embajadas extranjeras se encuentran en Tel Aviv.

En octubre de 1995, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley de Traslado de la Embajada a Jerusalén, que establece que Jerusalén es la capital de Israel.

Además, permite que la Embajada de Estados Unidos sea trasladada a la capital de Israel no más tardar el último día de mayo de 1999.

Desde ese momento, sin embargo, cada presidente norteamericano ha optado por renunciar a esta ley en aras de la seguridad nacional, más recientemente por el Presidente Barack Obama el 1 de junio.

Muchos candidatos presidenciales hicieron campaña con la promesa de defender la Ley de Traslado de la Embajada a Jerusalén incluyendo el Presidente electo Donald Trump. A diferencia de otros, Trump reiteró su intención después de las elecciones y reportes han circulado que tiene un equipo en busca de terrenos en Jerusalén para una embajada.

Aunque la política oficial de Estados Unidos es mover la embajada, muchos en el gobierno se oponen a la idea.

El Secretario de Estado saliente, John Kerry, dijo: "Tendríamos una explosión, una explosión absoluta en la región, no sólo en Cisjordania y tal vez incluso en Israel mismo, sino en toda la región".

Los palestinos están enfáticamente en contra de la idea.

El Secretario General de la Organización para la Liberación de Palestina, Saeb Erekat, dijo que trasladar la Embajada a Jerusalén terminará el proceso de paz.

Hanna Issa, miembro superior del Consejo Revolucionario de Al Fatah, dijo que trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén provocará una nueva revuelta religiosa en la región.

El Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, que ha entrado en su decimotercer año en el cargo, dijo: "En el pasado algunas personas hablaron sobre este tema y no hicieron nada, así que esperamos que la administración estadounidense no traslade la embajada, e implemente la resolución de la ONU 2334, a la que no se opuso ni usó su veto contra él, y así se aprobó la resolución ¡que tuvo consenso internacional!

Un miembro del Comité Central de Fatah, Sultán Abu al-Einein, dijo: "Creo que cualquier acto de estupidez americano despertaría una provocación en los territorios palestinos".

Sin relación a las promesas de Trump del traslado de la embajada de Estados Unidos, Abdul-Latif Qanou, un portavoz de Hamas, describió el ataque terrorista en Jerusalén el domingo como un acto "heroico" y animó a otros palestinos a hacer lo mismo y "aumentar la resistencia."

El lunes, Israel enterró a cuatro víctimas jóvenes del ataque terrorista de embestida con camión.

Qanou subrayó que el ataque demuestra que la ola de violencia palestina no ha terminado, a pesar de una reciente calma.

"Puede que esté tranquilo, puede que persista, pero nunca terminará", dijo.