Mekudeshet es una palabra hebrea que se usa durante la ceremonia de casamiento. En el momento cumbre de la boda judía el novio pone el anillo en el dedo índice de la novia, y cita: “al aceptar este anillo serás mi única [Mekudeshet] esposa de acuerdo a la religión [o costumbres] de Moisés e Israel.” La palabra Kadosh (santo) deriva de la misma raíz, entonces esta bendición significa literalmente: era solo mía, santa y separada para mi.

Curiosamente, un festival demoniaco empezó esta semana en Jerusalén, que está usando esta palabra como su título. Este festival se llama: “Mekudeshet”, y continuará por tres semanas. El festival atrae artistas israelíes e internacionales en una presentación estremecedora de términos y actividades que mezclan el islam, el cristianismo, el judaísmo, el hinduismo, el budismo, y la brujería. Uno de los eventos principales se anuncia como un experimento de realidades alternativas, llamado: “siete maneras para disolver límites.” Los organizadores no dan mucha información sobre estas siete maneras, y audazmente declaran que los detalles permanecerán secretos, hasta que empiece el evento.

El objetivo formal del evento es transmitir el mensaje que Jerusalén es, aunque sólo sea por un momento, la capital de una voz unida que pide tolerancia, perseverancia y colaboración. Haga clic aquí para ver la página web en inglés del festival.

Supuestamente, todo esto se trata sobre la música y el arte. Sin embargo, uno de los artistas internacionales que está tocando es descrito como “profeta”, con la promesa añadida que hará un hechizo en el lugar [la torre de David en este caso] con su mejor música. Otro artista se llama el “Sumo Sacerdote”. Una de las bandas es anunciada como una colaboración de un “sacerdote” y una “diosa”. Algunos de los eventos se llaman “confesiones” y “Perdón”. El festival se llevará a cabo en 12 lugares alrededor de Jerusalén, y uno de ellos será una casa de oración en común llamada “Amén”. Esto es claramente un festival sacramental, con liturgia y sacerdotes, y no sólo una celebración de las artes y el teatro.

“¿Cómo quieres que oremos por tu viuda perdida durante este festival?” le pregunté a Dios esta mañana, mientras continuaba leyendo sobre ello.

Estaba pensando sobre Israel, tan cansada de su soledad y aislamiento, siempre teniendo que cuidar de sí misma por sí sola. Desea tanto ser amada y abrazada, que es la razón por la que somos atraídos tan fácilmente a entrar en relaciones falsas. Durante tres semanas, Jerusalén va a disfrutar de música, visitas turísticas, luces y artes, pensando que está siendo Mekudeshet de nuevo, sin darse cuenta que alguien está cubriendo sus ojos con un velo grueso. Una vez más estamos construyendo una relación con dioses ajenos.

Sabemos que pronto Dios revelará el rostro judío del Mesías a su novia judía, pero antes de eso, ella voluntariamente dará su mismo corazón, su capital, a un novio ajeno, que estará por ponerle un anillo ajeno en su dedo y lanzarla de un lado a otro. Ella permitirá que ese novio falso, que pretenderá amarla, vacíe el contenido de palabras santas antiguas, como: profeta, sumo sacerdote y perdón, y las llene con un significado vano y petrificante.

¿Una viuda o una novia?

Estoy orando …

Que un espíritu de discernimiento sea desatado sobre nuestra nación, especialmente sobre los líderes y los artistas. Ahora estamos en el mes de Elul, conocido como el mes de la compasión y selihoth (arrepentimiento y perdón), o los “Días de Reverencia”. La nación normalmente prepara su corazón durante este mes hacia el día del Perdón (o Expiación, el 11 de octubre). Durante este mes debemos de volver nuestros rostros al cielo, en cambio estamos adormeciendo nuestras almas con una celebración colorida, aunque fascinante y energética. En vez de buscar el Rostro de nuestro Sumo Sacerdote, nos dedicamos voluntariamente (y aún pagamos altos precios de entrada) a ritmos ajenos.

Que entendamos la diferencia entre los profetas y sacerdotes falsos y verdaderos. Que busquemos la Verdad, y tengamos una seguridad profunda de que nuestro Novio verdadero no es el que adora el islam u otras religiones.

Por un anhelo profundo en nuestros corazones por una relación con nuestro Dios. Que podamos ver detrás de ese velo grueso que está cegando nuestro ojos.

Que no nos prostituyamos a cambio de un amor gratuito, y no lleguemos a ser el Mekudeshet de nadie más, sino más bien que anhelemos sólo las manos de quien ha sido traspasado a favor nuestra.

Este articulo originalmente apareció en Ministerios Ot OoMofet, 12 de septiembre 2016, y ha sido publicado de nuevo con permiso.