Un gran porcentaje de congregaciones mesiánicas en Israel se reúnen en locales arrendados, y a veces, a menudo en más de una ocasión, sus líderes y miembros enfrentan situaciones donde se tienen que mudar, ocuparse de la agitación que trae el cambio y adaptarse a una nueva realidad; sea temporal o permanente.

De hecho, pocas congregaciones en el país compran las propiedades en las que hacen sus actividades. Kehilat HaDerech en Karmiel está incluida en un grupo grande de congregaciones mesiánicas que se reúnen en un lugar arrendado. En los últimos dos meses, la mayoría de los 160 miembros de Kehilat HaDerech no han tenido otra opción que deambular y han recurrido a reunirse en parques y también reunirse en un edificio que es propiedad de la congregación Katzir Asher (Cosecha de Aser) en Akko.

Kehilat HaDerech ha podido arrendar un lugar espacioso que acomodará el índice de crecimiento y la variedad de actividades y demografía de la comunidad, especialmente sus 50 niños; pero lucharon por encontrar este lugar adecuado antes del final del arrendamiento de su propiedad anterior donde se han reunido por los últimos 11 años. Como resultado, hay un sobrelapamiento y el nuevo lugar de reunión todavía no estará listo para que ellos se trasladen.

Liron Shani, uno de los pastores de Kehilat HaDerech explica:

“En los dos últimos años hemos invertido mucho esfuerzo en la búsqueda de un edificio que podríamos comprar, pero tuvimos dificultad en levantar los fondos necesarios para hacerlo. Entonces empezamos a buscar una propiedad adecuada para arrendar. La disponibilidad de edificios en Karmiel es limitada y una de las compañías que es dueña de muchas de las propiedades, se negó a trabajar con nosotros porque somos mesiánicos. Finalmente encontramos un edificio que está en construcción y el propietario firmó un contrato a largo plazo con nosotros. La fecha final del arrendamiento del edificio anterior era al final de mayo 2016. Como el edificio nuevo sólo estará disponible en el otoño, intentamos extender el arrendamiento del edificio anterior por unos pocos meses. Desafortunadamente, el propietario ya había alquilado el edificio a otra persona y el nuevo arrendatario nos dejaría quedarnos en el edificio con la condición de que firmásemos por el año entero. Ya que no podíamos pagar arriendo dos veces, y no lo pudimos persuadir de que nos lo alquilara por menos tiempo, nos fuimos del edificio al final de mayo.”

Mientras tanto, Kehilat Ha Derech, se encuentra sin techo.

Liron añade:

“Desde el comienzo de junio, hemos sido prácticamente nómadas; una comunidad ambulante y sin techo. La congregación Katzir Asher en Akko se acercó a nosotros y nos ofreció el uso de su edificio para nuestras reuniones. Ya que nuestras horas de servicio son diferentes, no ha habido conflicto de horarios entre las dos comunidades reuniéndose en el mismo lugar. Estamos agradecidos con Dios por Guy Cohen, el pastor de la congregación Katzir Asher y sus miembros por abrir sus casas, corazones y bolsillos para apoyarnos de forma tan generosa y proveernos con un verdadero oasis en el tiempo de nuestro deambular. En los últimos dos meses hemos dividido nuestras reuniones; tenemos 2 a 3 reuniones cada mes en el edificio de la congregación en Akko, una reunión al mes en uno de los parques en Karmiel y una reunión al mes en grupos pequeños en las casas de miembros diferentes de la congregación.”

No es cosa fácil cuando se trata de una congregación con muchos años de establecida, con muchos miembros y actividades múltiples. ¿Cómo afecta la vida de la congregación?

“El deambular no ha sido fácil. Aunque hay experiencias desafiantes y una atmósfera de aventura que viene con ellas, es evidente que cansa y dificulta que la gente venga a las reuniones. Cuando nos reunimos en Akko, alquilamos un bus para transportar a la gente; y muchos miembros de la congregación que tienen coche ofrecen transportar a sus amigos. El viajar lo dificulta especialmente a los miembros mayores de la congregación y a las familias con niños pequeños, que a menudo prefieren evitar viajes largos por carretera. Sin embargo, estamos viendo una cooperación conjunta entre los congregantes, mostrando cuidado mutuo y preocupación unos por otros, ayudándose mutuamente y eso alegra nuestros corazones. Las reuniones en el parque requieren mucha más organización logística. También requiere hacer concesiones ya que es más difícil mantener un ojo en los niños y no podemos usar amplificación de sonido. Además el aire acondicionado no es muy efectivo en el parque en el mes de agosto,” añade con una sonrisa.

A pesar de las complicaciones y dificultades, los líderes de la congregación dan palabras de ánimo diciendo:

“Los grupos pequeños que se reúnen en las casas son muy especiales y permiten un compañerismo y una unión diferente, que contribuye grandemente a la vida de la congregación.”

¿Está viniendo menos gente a los servicios?

“Por supuesto se ve una disminución notable en el número de personas que vienen cada Shabbat por el viaje. Estamos en contacto con la mayoría de los miembros de la congregación y atentos a sus diversas necesidades, y damos gracias a Dios por esta oportunidad y esperamos poder entrar en nuestro nuevo edificio pronto.”

¿Qué hacen con las actividades congregacionales entre semana?

Las actividades de la congregación entre semana siguen casi sin cambios. El personal de la congregación han estado trabajando desde casa; varias reuniones de personal se han hecho como de costumbre en la casa de uno de los pastores, las reuniones de oración y los grupos en las casas se siguen haciendo de forma regular. La oficina se movió a la casa de dos miembros del personal de la congregación, y de hecho el trabajo ha continuado de forma bastante normal por la gracia de Dios.”

¿Por qué se quisieron mover a otro edificio en todo caso?

“Empezamos reuniéndonos en nuestro edificio anterior en el 2005 con un contrato a largo plazo. El edificio era una fuente de verdadera bendición para nuestra congregación y lo disfrutamos mucho por 11 años. Con el tiempo, nuestra comunidad creció bastante y sentimos que el lugar ya no cubría nuestras necesidades. El salón de reuniones estaba abarrotado y no había suficientes clases para la escuela de Shabbat y no teníamos suficiente espacio de oficina durante la semana tampoco; también, no había “habitación de refugio” en caso de una emergencia, lo cual es obligatorio por ley (en Israel); pero el inconveniente más grande era la falta de un para que los niños jueguen. El edificio mismo estaba en una calle transitada y estábamos preocupados de que la propiedad estuviese tan cerca de la carretera.”

Como ya ha sido mencionado, los miembros de la congregación HaDerech consideraron comprar una propiedad, pero por razones financieras no han sido capaces de lograr esta meta. Liron continúa describiendo: “Ciertamente hemos considerado y todavía consideramos comprar un lugar permanente y nos gustaría mucho hacerlo, pero no es económicamente viable en esta etapa. El nuevo arriendo es a largo plazo, pero hay un acuerdo por el que cada cierto número de años tenemos la posibilidad de acabar con el contrato antes, sin incurrir en multas; en el evento de que podamos comprar un edificio adecuado a nuestras necesidades. En último instancia, la congregación consiste de personas y no de ladrillos, y a pesar de las muchas ventajas que una estructura permanente provee, hemos aprendido durante los años a apoyarnos en Dios y confiar que Él proveerá lo que realmente necesitamos; y en verdad, durante todos los años de nuestra existencia como comunidad, nunca hemos sido defraudados. Así que estamos felices de seguir deambulando, siguiendo al Señor dondequiera que Él nos guie…”

Liron también aclara que la relación con el dueño del edificio donde pasaron más de una década, siempre ha sido buena y así sigue siendo, a pesar de todo.