Venir a vivir a Israel es duro. Uno de verdad tiene que querer el estar aquí, y aún así es duro. Los problemas del idioma, la cultura, la familia y la fe se aumentan estando en la Tierra. Viniendo como un creyente, con tu familia, es difícil. Viniendo como una persona joven, sin familia ni amigos, es algo valiente y desafiante de hacer.

Muchos de los jóvenes que hacen aliá se alistan en el ejército. Esto constituye un rito de iniciación, y ayuda tremendamente con el proceso de aprender sobre y conectarse con la sociedad, y desarrollar relaciones. Sin embargo, se pueden encontrar lanzados a un mundo que nunca habían imaginado.

De la seguridad de un entorno protegido, estos jóvenes y jovencitas se encuentran defendiendo a su país adoptado. Esto tiene implicaciones de gran alcance para Israel, sus propias vidas, y su testimonio en el futuro.

Aquí está el viaje valiente de una joven. Su nombre es Noemí y su humildad y dedicación brillan por en medio de sus palabras.

Noemí ha sido criada en una congragación mesiánica en América y ha pasado la mayor parte de su tiempo entre otros creyentes. Luego, se incorporó al ejército israelí. ¡Eso sí es sumergirse completamente en una cultura!

Ella dice: “Definitivamente fue difícil al principio, estar en un ambiente secular. Pero después de más de un año en el ejército, me he acostumbrado más. Creo que no tenía ni idea de la ‘burbuja’ en la que antes vivía; lo poco que sabía de cómo hacer amigos con gente secular, lo poco que sabía de amar a la gente. Por un tiempo (y a veces todavía hoy) luchaba con sentir que me comportaba demasiado como todos los demás cuando me estresaba, perdía los estribos, decía palabras duras e innecesarias. Hoy siento que Dios me ha enseñado mucho de cómo ser una amiga y de amar a otros sin importar quienes son ni el trasfondo que tienen, y me ha enseñado a depender solo de Él y no de otros para mi plenitud espiritual. Cuando soy la única creyente en la zona es todo lo que tengo: depender de Él y mirarle sólo a Él.

Le preguntaron si vivió la soledad o fue rechazada después de decirle a la gente sobre su fe, ¡y su respuesta fue que no! La mayoría de gente a la que le dijo fue indiferente. Algunos le hicieron unas preguntas, pero la mayoría estaban felices de “vivir y dejar vivir”. Esto demuestra un cambio en la mentalidad de muchos israelíes. Hace tan sólo unos años, había mucho más aislamiento como resultado de ser creyente en el Mesías. Sin embargo, a través de crisoles como el ejército y el lugar de trabajo, los creyentes ahora conviven con gente secular así como religiosa. Parece haber menos temor y mas apertura.

El ejército es un gran igualador, y a menudo soldados seculares sirven junto con los que son religiosos, y forman lazos fuertes de amistad.

Originalmente, Noemí no tenía la intención de alistarse en el ejército. Después de haberse trasladado a Israel, decidió alistarse, pero no sabía qué hacer en el ejército. Luego un día mientras estaba en orando, le preguntó a Dios qué quería Él que hiciera, y sintió que debía unirse a una unidad en la que trataría con Palestinos y aprendería árabe. En sus propias palabras: “Terminé en una unidad llamada CAGT (Coordinación de las Actividades del Gobierno en los Territorios), y personalmente sirvo en el departamento de permisos (cualquier palestino que quiera entrar a Israel por cualquier razón debe pasar por una de nuestras oficinas regionales de Judea y Samaria). Mi trabajo es extremadamente interesante, y no hay escasez de momentos desafiantes. Siento que a través de este trabajo que no sólo estoy trabajando exactamente donde Dios me puso, lo cual es gratificante por sí sólo, sino que estoy en un lugar crucial. Tengo la oportunidad de representar a Israel de la mejor manera positiva posible, delante de la población que más odia a Israel, y puedo ayudarles a ellos y a Israel en el proceso.

La familia de Noemí está en América y han experimentado muchas reacciones diferentes. Su familia inmediata la ha apoyado mucho y se sienten orgullosos de ella, aunque su madre ha lidiado con preocupaciones y temores.

En sus propias palabras: “Mi madre y mi hermano pudieron visitarme hace poco, y como ahora ha visto donde vivo y trabajo y la vida que he logrado, se siente muchas más segura en lo que hago. Dentro de poco estaré yendo al curso de entrenamiento de los oficiales, y en vez de temer se siente emocionada por mí. ¡Esto es una gran bendición y respuesta de oración! Entre mi familia extendida he recibido un mezcla de reacciones también. La mayoría no entienden de verdad la magnitud de lo que creo que estoy haciendo, y están más preocupados por mi seguridad personal que otra cosa.”

Muchos creyentes llegan a servir por encima de lo que se requiere. Hay muchos soldados que son comandantes, oficiales, médicos y han recibido reconocimientos de “soldados destacados”. Su fe y compromiso les impulsa hacia el servicio y el éxito.

El alistarse en el ejército le ha ayudado a Noemí en muchas maneras. Le ha forzado a mejorar su hebreo. Le permitió conocer a muchos israelíes y entender mejor a la sociedad. Provee un salario y un lugar donde servir, y además quizás, le abrirá puertas para su futuro.

Noemí dijo que la comunidad mesiánica en Israel ha sido de gran apoyo para ella. Ha asistido a reuniones y conferencias, y ha sentido un gran amor y ánimo. Francamente, está más preocupada de cómo su familia y aquellos en el extranjero viven su servicio. Entonces, se encuentra en una posición como de relaciones públicas, tanto hacia la población palestina como hacia su familia y amigos en los Estados Unidos.

Quizás es tiempo que los que están en el extranjero ¡vengan y vean por sí mismos!

Oren por Noemí y por todos nuestros jóvenes comprometidos en el servicio de su país.