Abigail sirvió como oficial de operaciones (sargenta) durante la Operación Margen Protector (2014), una respuesta defensiva de las FDI a ataques con misiles desde Gaza. Su trabajo era facilitar comunicaciones entre las fuerzas en el campo y la línea de mando de las FDI.

En toda la operación, Abigail estaba sirviendo en la sección norte de la Franja de Gaza, muy cerca a la valla fronteriza. Ella recuerda esos días como muy significativos para su vida, mayormente a causa de dos incidentes. Aquí está su historia en sus propias palabras:
 “El Ángel del Señor acampa alrededor de aquellos que le temen”

Ya durante la operación de junio del 2014 llamada “Regresen, Oh Hermanos” (la búsqueda de las FDI por los tres adolescentes secuestrados por Hamas), y antes de que nuestra Operación Margen Protector comenzara, nuestra área comenzó a “ponerse caliente”. Dormir en habitaciones que no tuvieran refuerzos contra misiles estaba prohibido. Gradualmente nuestra base evacuó a todos los soldados que tenían tareas no esenciales. Se recibieron advertencias que nuestra base podría llegar a estar bajo ataque.

Para ese tiempo, estaba prohibido entrar o salir de la base. Todas las carreteras en el área circundante estaban cerradas. Las advertencias se volvieron más insistentes, pero todavía no sabíamos si es que atacarían o cuando lo harían exactamente. Mi primera reacción fue sentir la presión, naturalmente. Todo mi cuerpo se sentía congelado y comencé a temblar, pero justo después comenzó a correr la adrenalina y comencé a moverme rápido para recuperar mi equilibrio.

Y automáticamente comencé a orar. Estaba tan contenta que tenía Alguien a quien podía acudir en una situación bajo tanta presión y dificultad. Ese fue un momento cuando más sentí cuán importante es tener a Alguien de quien podemos depender que sea más grande que nosotros. Entre los soldados, estaba más relajada que la mayoría, porque Dios me dio sabiduría, quietud y paz. Con la ayuda de esos dones, pude ayudar a los otros al calmarlos.

Al final, gracias a Dios, no llegó ningún ataque. Hasta el día de hoy no puedo entender por qué no le sucedió nada a nuestra base. ¡Durante la Operación, un número de cohetes muy grandes cayeron cerca de nosotros! Pero ningún daño significativo fue causado a nuestra base, y ni un solado fue herido. El versículo bíblico que me habló de manera más fuerte fue: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.” (Salmos 34:7) Los ángeles de Dios protegen a aquellos que creen en Él y lo temen. De verdad creo que esta protección no sólo estuvo sobre mí específicamente, pero sobre toda mi base.
“Rico (en misericordia) para con todos los que lo invocan”

[caption id="attachment_20917" align="alignright" width="300"]Abigail descansando en la sala de guerra durante la Operación Margen Protecto Abigail descansando en la sala de guerra durante la Operación Margen Protecto[/caption]

El segundo incidente estuvo relacionado con la Operación Margen Protector misma. Unos pocos meses antes, un regimiento vino a nosotros de una de las brigadas de infantería de las FDI y nos asignó la misión de asegurar el área llamada Nahal Oz. Durante este tiempo, aquellos responsables por el mando de primera línea cambiaron a uno de sus oficiales (el comandante de la compañía), y llegó un nuevo comandante. Él era de un trasfondo religioso (ortodoxo nacional), y estaba comprometido a una joven secular. Por un lado, amaba el judaísmo y la Tierra fervientemente; era un sionista firme y se sentía orgulloso de poder defender nuestro país. En cambio por el otro lado era muy influenciado por el estilo de vida secular de su prometida.

Un día me llamó porque había escuchado que yo era judío mesiánica. Lo invité a que se nos uniera en el ‘war room’ (sala de guerra) durante una noche de Shabbat, y durante el postre después de la cena nos sentamos y hablamos por casi una hora. Le expliqué todo sobre mi fe. Estaba muy interesado en el hecho de que Yeshua era judío; pero no pudo entenderlo todo y esto lo incomodó mucho. Quería escuchar más.

Cada vez que nos encontrábamos en la base, el comandante salía con otra pregunta. Esto fue durante la Operación, cuando él estaba bajo bastante presión, y yo tenía algo de miedo de hablarle. Después de eso llegó la hora cuando tuvimos que ir a las áreas donde los soldados se estaban reuniendo para combate.

Justo antes de salir para Gaza, el oficial me buscó para que pudiera despedirse. Me dio un abrazo y le dije que se cuidara; me dijo que no me preocupara por él.

Fue asesinado durante un encuentro con terroristas en Gaza.

Me puse muy triste y en primera instancia me sentí muy frustrada y enojada conmigo misma. Los pensamientos me perturbaban continuamente: ¿Y que si perdí oportunidades de explicar más sobre las Buenas Nuevas de salvación? Pero muchas personas me dijeron (y Dios también me mostró) que no conozco cuales fueron las últimas palabras de este hombre, o qué fue lo que pasó por su mente. Al fin y al cabo, el salvar la gente no es nuestra responsabilidad.

De hecho, de pronto Dios me envió a servir en aquella base, en ese momento, sólo para que este comandante pudiera escuchar las Buenas Nuevas justo antes de su muerte.
…Pues el mismo que es Señor de todos, es rico (en misericordia) para con todos los que le invoca; porque ‘todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.’ (Romanos 10:12-13)

La historia de Abigail apareció originalmente en hebreo en la Revista de Juventud Mesiánica “Mashahu MeHaShetach”, Junio 2015, publicada por HaChotam. Ha sido traducida y republicada con permiso.