Génesis 5:2 dice que Dios los creó hombre y mujer, los bendijo y los llamó seres humanos; entonces ¿cómo es que ese orden se salió tanto de control en días recientes?

En el mundo de hoy en día, estamos siendo repentinamente confrontados con el tema de identidad transexual; es decir una niña atrapada en el cuerpo de un niño y viceversa. Sin embargo, para poder creer si esto es un asunto legítimo y real o no, debemos primero entender las connotaciones espirituales que caracterizan este dilema nuevo.

Si tomamos Génesis 5:2 literalmente, entendemos que Dios creó dos sexos que son diferentes, de forma anatómica, emocional y visual. El hecho que los bendijo ya muestra la falta de error, juicio o confusión de parte de Dios. Ser bendecido quiere decir tener el sello de bienestar, legitimidad y medida de éxito de Dios. Entonces si la confusión de género no provino de Dios, ¿de dónde vino?

La respuesta también se encuentra al comienzo de los tiempos, entre las primeras dos especies de género, Adán y Eva. De hecho, Génesis 3 ofrece un relato completo sobre el lugar de dónde surgen todas las mentiras y la confusión.

La serpiente es descrita como el animal más astuto de todos los animales que Dios creó. El diccionario describe la palabra "astuto" como hábil de manera clandestina o maquinaciones malas; pícaro, engañoso y taimado. Estas definiciones son muy similares a mentir y a una total falta de ser honesto o transparente.

A partir de esto, entendemos un par de conceptos importantes.

En primer lugar la serpiente, también conocida como Satanás, es muy experta en disfrazar y encubrir su mensaje con engaño, maldad y deshonestidad. Un mensaje bueno, positivo y bendecido no necesita ser en cubierto con mentiras. Es atractivo desde el mismo comienzo y no necesita ser disfrazado.

En segundo lugar, el hecho que Satanás se hubiera esforzado tanto por ser tan habilidoso en avanzar la maldad demuestra que él no es ni amigo de la humanidad ni alguien que desea respetar la bendición dada a la creación de Dios.

Con esta base, se puede deducir que realmente está determinado en destruir la bendición, engañar a toda la creación y humillarla a un punto de depravación; sin embargo hacerlo en una manera que nadie lo sospeche, razón por lo cual debe ser tan hábil y taimado.

Sabiendo todo esto, podemos ver claramente que cualquier mensaje que proviene del enemigo, Satanás, tiene la intención de lastimar, herir y destruir a la humanidad. ¿Cómo logra transferir estas misivas venenosas para poder lograr su meta? Sencillo. Utiliza lo que aparece ser la razón y la lógica para cuestionar el orden que Dios ha destinado.

En la medida que leemos Génesis 3, vemos que Satanás cuestiona a Eva de manera razonable, preguntándole, “¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” Inmediatamente, planta la duda y la confusión inteligentemente en lo que era una orden clara e irrefutable de Dios. Mientras ella misma repite en voz alta la orden completa de Dios, ella comienza a contemplar si realmente es posible que comer del fruto prohibido vaya a causar que verdaderamente muera. Aquí es donde su propio sentido de justicia y equidad comienza a dominar. En ese momento, Eva comienza a extrapolar espiritualmente que un Dios tan bueno, lleno de gracia y generoso no podría haber implicado que la muerta resultaría por desobedecer Su mandamiento.

Una vez que ella entretiene ese pensamiento, convenciéndose a sí misma que ella seguramente mal entendió (auto razonamiento), Satanás empodera su manera de pensar al asegurarla que ella mal interpretó afanadamente la advertencia de Dios. Con certidumbre al 100%, declara autoritativamente, “No moriréis.” Es entonces cuando él intenta sagazmente ‘parafrasear’ la ‘verdadera’ intención de Dios al establecer un mandamiento como ese: “…sino que sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”

Misión cumplida. Satanás ha sembrado exitosamente la semilla de la duda, la incredulidad, la confusión y la desconfianza. Ha abierto la puerta para el engaño para que no solo entre sino para que sea nutrido y tomado como base para actuar. Fue tan sencillo. Todo lo que tuvo que hacer fue tener una conversación con Eva. Su disposición a responder fue la entrada al fraude.

Por supuesto, una vez que el acto fuese cometido y la conciencia del pecado entendida, “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos.” Tuvo que haber algún nivel de disimulación, “entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” Sin embargo la disimulación fue tan sólo el comienzo. También debe haber una justificación de por qué se desobedeció y aún una transferencia de la culpa. ¿Quién es culpado? Adán dice, “La mujer que me diste.” No sólo está inventando una excusa, está culpando a Dios. Al final y al cabo, razona Adán, Dios fue el que la creó, entonces si se llevó a cabo una transgresión, Dios tan sólo tiene que fijarse en su creación fallida. Luego Adán continúa no aceptando responsabilidad al señalar que fue “la mujer que le dio de comer del fruto del árbol.”

Esto lo sigue el intento de la mujer en justificar su participación en este evento al sacudir su parte de la culpa y pasársela a la serpiente, “Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.”

El plan de Satanás ahora está completo. Sembró la duda, desafió a Dios en la mente de Su creación, asumió autoridad ilegítima, logró que Adán y Eva cooperaran por medio del engaño, observó mientras que el pecado fue concebido por primera vez, y luego se deleitó en el hecho de que la culpa ahora estaba siendo cubierta, justificada y transferida de vuelta a él.

En resumidas cuentas, intentó meter su dedo en el ojo de Dios, casi como diciendo, “Mi manera es más atractiva que la tuya. Siempre van a escoger ir en contra tuya. Lo que tú has creado nunca va a ser igual. Yo mismo me encargaré de ello.”

Por supuesto, nada de esto vino como una sorpresa para Dios. No lo tomó por desprevenido, porque Dios conoce la debilidad del hombre. En Salmos 103:14 Él nos recuerda que “él conoce nuestra condición, se acuerda de que somos polvo.” Sin embargo, junto con ese conocimiento, Él también nos recuerda que Él nos ha dado libre albedrío.
A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. – Deuteronomio 30:19.

En Génesis 4, justo antes de que Caín matara a Abel, Dios le expone sus argumentos para que no ceda ante sus deseos. “Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.”

En este pasaje que encontramos en Génesis 4:7, él nos está enfatizando dos cosas importantes. Está diciendo que el pecado desea tenernos. Es el enemigo de nuestra alma que está tan desesperado por agarrarnos y arruinar nuestras vidas y nuestro destino eterno. No obstante, hallamos esperanza en el consejo de Dios, “Tú puedes dominarlo.”

¿Acaso Dios pronunciaría esas palabras si no fuera posible? ¿Acaso Dios demandaría que rechazáramos el pecado si estuviera más allá de nuestra capacidad y no dentro de nuestro poder el controlar el impulso? ¿Acaso nos condenaría por algo que no está dentro de nuestro libre albedrío o por circunstancias que no podemos cambiar?

Muchos en el mundo de hoy en día argumentan que la tendencia hacia la homosexualidad o la preferencia transexual es algo con lo que uno nace y que es química, un deseo descontrolado y no intencional o un accidente inesperado de la naturaleza. Por supuesto, si todo esto es verdad, entonces no hay remordimiento, no hay culpa y ciertamente no hay responsabilidad personal.

Al fina y al cabo, si somos víctimas de una enfermedad como el cáncer, no somos llamados a cuentas por Dios. La enfermedad está fuera de nuestro control, y no hay consecuencias espirituales. Es exactamente así como a algunos les gustaría que se viera la confusión de género, como algo que ‘te sucede’ y está más allá de tu control. De esta manera, eres exonerado de cualquier consecuencia.

Sin embargo Dios siempre dice que el pecado tanto es una decisión como algo que acarrea consecuencias serias.
Maldita será la tierra por tu causa;

con dolor comerás de ella

todos los días de tu vida.

Espinos y cardos te producirá,

y comerás plantas del campo.

Con el sudor de tu rostro

comerás el pan

hasta que vuelvas a la tierra,

porque de ella fuiste tomado. Génesis 3:17-19

“Y lo sacó Jehová del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.” Génesis 3:23

La separación del plan de Dios es lo que finalmente tomó lugar. De hecho, era el objetivo de Satanás romper la relación que Dios quería que el hombre tuviera con Él. El Huerto de Edén representaba lo mejor que Dios tenía para ofrecer; un nuevo plan tuvo que ser formulado por medio del cual pudiéramos reconectarnos con Dios bajo Sus términos.

¿Cómo se relaciona esta historia sencilla y antigua con los problemas transexuales del día de hoy que ahora son tan comunes en las noticias?

Somos capaces de entender que hay alguien, una verdadera fuerza, que se ha dedicado a susurrar mentiras a nuestro espíritu para lograr que creamos que Dios se equivocó y que no somos responsables por ese error. Ese mismo mentiroso quiere que dudemos de Dios lo suficiente como para rechazar Su plan, la manera en la que Él nos creó y luego llegar a la conclusión que nuestro propio plan es mejor, trae más satisfacción y es más fiel a quienes realmente somos.

¿Se puede escoger? ¡¡¡Sí!!!  Dios dice que DEBEMOS dominar esos deseos falsos, y ese mandamiento confirma que tenemos el poder y la habilidad como también la facultad de escoger.

Ceder ante los sentimientos transexuales quiere decir que hemos creído una mentira y que sabemos mejor que Dios la identidad con la que nacimos. También burla por completo del balance de la naturaleza de Dios, ya que una mujer transexual no puede dar a luz en la manera que Dios la diseñó.

Un transexual nunca puede ser una versión plena y completa de cómo fuimos creados; sólo sirve como un remplazo fraudulento que nunca será totalmente auténtico y plenamente natural. En otras palabras, hay un remplazo de lo natural por lo artificial. Prefiero toda la vida una rosa viva y fragante en vez de una imitación plástica, sin olor y sin vida.

Aquellos que escogen ‘ir con lo que sienten,’ terminan colocándose bajo la misma maldición que fue declarada cuando Adán primero escogió desobedecer a lo que Dios había ordenado.

La bendición huyó de su vida, y la dificultad era ahora lo que lo iba a acompañar a él y a Eva todos los días de sus vidas.

Tan malo como es todo esto, Satanás todavía no se da por satisfecho. Aunque logra exitosamente su objetivo de degradar a una persona cada vez que cree sus mentiras y actúa sobre ellas para su perjuicio, también busca transferir vergüenza a la sociedad como tal. ¿Cómo hace eso?

La siguiente mentira que difunde es promover el acto del pecado como legítimo. La sociedad debe reconocer que este estilo de vida alternativo es válido, razonable y aceptable. De hecho, objetar de cualquier forma muestra una fobia o miedo personal que es tanto indeseable como prejuiciosa, o debido a la falta de capacidad de abrazar la diversidad.

Esta mentira debe ser repetida suficientes veces hasta que no sólo sea creída y aceptada, sino que aquellos que se rehúsen alinearse sean señalados y avergonzados como discriminadores e intolerantes.

Satanás ha creado ahora una nueva narrativa; una que rechaza el juicio, la creencia personal en la palabra de Dios o aún el sentido común, la decencia o la moralidad. El siguiente paso progresista es abrirle un campo especial para que ese pecado se convierta un estilo de vida aceptado.

Hay muchas maneras en que se está haciendo esto. Una manera de asemejar la aceptación de los transexuales a la sociedad es compararlos a la lucha por la igualdad racial o los derechos de la mujer. Al fin y al cabo, ¿no deberían ser ellos una clase protegida también?

¿Y cómo deberían establecerse esas protecciones? Lo primero que debería suceder es que los transexuales deberían tener la libertad de escoger el baño o vestidor con el que más se identifiquen. El hecho que esto pueda causar que alguien en ese mismo baño o vestidor sea forzado a ver miembros del cuerpo que sean diferentes a los suyos no tiene ninguna trascendencia.

La comodidad del individuo transexual debe tener la consideración principal, así sea que se atropelle la privacidad y comodidad de la sociedad general que es casi el 100% de la población.

Rechazar este adaptación es ser etiquetado como insensible, indiferente y no progresista. El mensaje que se promueve es que la sociedad está cambiando y que debemos cambiar junto con ella. No tenemos elección. El no hacerlo es mostrar su indiferencia hacia otros quienes no pueden cambiar su  situación. Por lo tanto, sería tanto cruel como no piadoso no acomodar estos individuos.

Para sellar esto aún más, un ícono nuevo y ‘cool’ ha sido diseñado para mostrar a un individuo con una pierna cubierta por una falda y una pierna cubierta por un pantalón titulado “No nos importa.” En resumidas cuentas, el género no es y no debería más ser un factor para nadie.

El deseo de Satanás de desdibujar las líneas de género no sólo afecta la preferencia de baño pero también afecta los roles de género, los modelos a seguir, asuntos de reproducción y mucho más. Es su intento a totalmente distorsionar el orden de Dios y la creación de Dios.

Comienza con una mentira susurrada, pero termina con la destrucción de toda una sociedad por medio de la concepción de una mentira tras la otra para poder cambiar exitosamente el orden natural establecido por Dios.

Si puede entender tanto el plan de Dios como el plan de Satanás, entonces también puede entender su elección y su destino. Se reduce a su creencia de quien tiene el mejor plan para su vida.

Puede creer Jeremías 29:11 que dice, “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes,” afirma el Señor, “planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”

Hay un futuro y una esperanza para alguien que argumenta que él o ella es transexual. Ese futuro y esperanza comienzan con rechazando la mentira susurrada por el enemigo de Dios, al creer que Dios no cometió un error, al entender que Su orden es lo mejor para usted y finalmente dominando sobre el engaño y las mentiras del enemigo.
Entonces permitan que Dios obre Su voluntad en ustedes. Griten un fuerte ‘no’ al diablo y véanlo correr. Susurren un ‘sí’ a Dios, y él estará ahí de inmediato. Dejen de coquetear con el pecado. Purifiquen su vida interior. Dejen de jugar en el campo. Tomen la vida en serio, muy en serio. Inclínense sobre sus rodillas ante el Maestro; es la única manera en que podrán levantarse sobre sus pies.  – Santiago 4:7-10 (Traducido de la versión ‘The Message’ en inglés.)